Era como una de aquellas relaciones condenadas que nadie cree que va a durar, y el 3 de enero finalmente terminó: Citando desacuerdos con la organización, Intel Corp. dijo que va a abandonar la iniciativa de One Laptop Per Child (Un Laptop Por Cada Niño). La decisión le asestó un golpe al ambicioso proyecto, el cual procura dar laptops de bajo precio a millones de niños en países en desarrollo.

El desenlace acabó la rencilla que había empezado antes de que el fabricante de chips ubicado en Santa Clara, California, entrara en julio a la junta directiva del OLPC, con el propósito de contribuir fondos y experticia técnica. Además, la decisión llegó apenas unos días antes del Consumer Electronics Show (Feria de Productos Electrónicos para los Consumidores) en Las Vegas, donde iba a hacer su debut un prototipo de laptop diseñado por OLPC que tenía un chip de Intel.

Intel decidió abandonar el proyecto sin fines de lucro y salir de su junta directiva porque las dos organizaciones habían llegado a un “impasse filosófico,” dijo el vocero de Intel Chuck Mulloy. Mientras tanto, Intel continuará con el mercadeo de su propio laptop de bajo precio, el Classmate, el cual está a la venta en algunos de los mismos mercados perseguidos por OLPC.

Ambas organizaciones comparten el objetivo de dotar a los niños del mundo de acceso a tecnología de bajo precio, “pero OLPC había pedido que Intel dejara de apoyar las plataformas que no fueran del OLPC, incluyendo el Classmate PC, y que enfocara exclusivamente en la plataforma del OLPC,” dijo Mulloy. “Al final del día, decidimos que no pudimos acomodar ese pedido.”

OLPC fue fundado en el 2005 por Nicholas Negroponte, el ex-director del MIT Media Lab (Laboratorio de Media del Instituto de Tecnología de Massachussets). El concepto original fue ofrecer “un laptop de $100,” pero la XO, la computadora verde y blanca que usa poca energía, ahora cuesta $188. Las computadoras usan una versión especial del sistema de operación abierto de Linux y tienen un chip fabricado por el rival de Intel, Advanced Micro Devices Inc. (AMD).

Un día después de oír que Intel iba a abandonar su proyecto por razones de diferencias “filosóficas,” Negroponte arremetió contra Intel, diciendo el 4 de enero que la empresa había intentado debilitar los esfuerzos de OLPC por vender computadoras de bajo precio para niños en países en desarrollo, incluso después de haber entrado a la junta directiva de la organización. Según Negroponte, los representantes comerciales de Intel estaban menospreciando a OLPC y a la computadora XO al mismo tiempo que intentaban vender el Classmate PC de Intel, cuyo costo es menos de $300.

Negroponte dijo que Intel incluso intentó anular un acuerdo que OLPC ya había firmado en Perú, hablando con algunos ministros del gobierno sobre los defectos del XO y diciendo, “nosotros sabemos porque somos parte de la junta directiva.” Semejantes comentarios hostiles estaban prohibidos, afirmó Negroponte, en el ‘tratado de paz’ que se hizo en julio para que Intel diera su apoyo al OLPC.

“Quiero decir que lo intentamos, pero nunca llegamos a ser socios,” dijo Negroponte. “Ellos no cumplieron con ninguno de los compromisos del acuerdo.”

El vocero de Intel, Mulloy, negó esa acusación, diciendo que la empresa no hizo nada en violación al acuerdo que tenía con OLPC. Según Mulloy, Intel simplemente no pudo aceptar la demanda que Negroponte hizo de dejar de vender el Classmate PC en otros países.

Originalmente, OLPC esperaba que para la fecha hubiera vendido millones de sus laptops innovadores a los gobiernos de países en desarrollo. En cambio, para enero la organización sólo había vendido 300,000, y muchos países que inicialmente habían expresado su interés cambiaron de idea. Un obstáculo ha sido el precio del XO, que resultó ser mayor a lo que se había prometido al principio; otro impedimento ha sido la falta del sistema operativo de Windows. Sin embargo, otro problema surgió de los mismos rumores que el XO provocó, ya que el proyecto de vender computadoras a países en desarrollo para apoyar la educación atrajo la atención de vendedores rivales–como Intel–sobre la existencia de ese mercado.

El 4 de enero Negroponte dijo que la salida de Intel del equipo no hará daño a sus esfuerzos de encontrar más clientes en otros países.

“No, probablemente ganaremos impulso,” él dijo. “Estábamos muy distraídos.”

No obstante los problemas de OLPC, los organizadores del proyecto pueden mostrar la experiencia de los niños del pueblo Arahuay en Perú como un ejemplo del gran potencial que tiene el proyecto para transformar las vidas de los beneficiarios.

Los residentes de este pueblo ubicado en una cumbre de los Andes ya no tienen dudas con respecto a si los niños pobres de las zonas rurales pueden beneficiarse de las máquinas. El verano pasado 50 estudiantes de primaria recibieron laptops del OLPC.

Aparentemente, estos hijos de familias campesinas, cuyos ingresos mensuales raramente exceden el costo de $188 de uno de los laptops–y quienes no tienen recursos suficientes para comprar lápiz y papel, mucho menos un libro–, están locos por sus computadoras XO. En el desayuno ya están encendiendo las máquinas que sirven como biblioteca, camera de video, grabadora, caja de música, y kit de dibujo. En la noche, se quedan dormidos frente a ellos–si es que logran evitar que sus hermanos mayores tomen los codiciados aparatos.

Pareciera que la experiencia de los niños de Arahuay confirma lo que OLPC ha afirmado desde el inicio: Es posible revolucionar la educación y volver más democrático al Internet con tan sólo dar a los niños más pobres del mundo un laptop sencillo, duradero, que use poca energía y que ofrezca muchos programas.

“Algunos me dicen que no quieren ser como sus padres, trabajando en el campo,” dijo Erica Velasco, una maestra de primer grado, sobre sus alumnos en Perú.

Antony, un niño de 12 años, quiere ser contador. Alex, 7, aspira ser abogado. Kevin, 11, quiere tocar la trompeta. Y Saída, 10, ya es una videógrafa prometedora, habiendo grabado recientemente la Fiesta de la Virgen del pueblo.

“Ellos trabajan más con la camera [incorporada]–les encanta hacer grabaciones,” dice Maria Antonieta Mendoza, una psicóloga del Ministerio de Educación quien está estudiando el programa piloto de Arahuay para crear estrategias para el gran lanzamiento de máquinas XO que el gobierno tiene planeado para el inicio del año escolar en marzo.

Perú hizo el pedido más grande de computadoras XO hasta ahora–más de 272,000–como parte de un esfuerzo para transformar un sistema de educación primaria que, según el World Economic Forum, está al final de una lista de 131 países analizados. Uruguay es el segundo comprador más grande de los laptops, con un contrato para 100,000 máquinas.

Negroponte dijo que 150,000 laptops serán distribuidos al principio de este año a países que incluyen Ruanda, Mongolia, Haití y Afganistán. Esto se debe a la promoción “Give One, Get One” (Da Uno, Recibe Uno) que se realizó en los Estados Unidos y que terminó el 31 de diciembre. A través de esa promoción, una persona podía comprar dos laptops por $399 y donar uno o ambos para ser distribuido a un niño en un país en desarrollo.

El director de tecnología educativa de Perú, Oscar Becerra, cree que el programa de OLPC puede transformar las vidas de los estudiantes pobres de las zonas rurales.

Según Becerra, es la mejor respuesta hasta ahora “a una crisis educativa global ,” en la cual el currículo no tiene relevancia. Y, añadió, “si logramos que la educación sea pertinente, algo que el estudiante disfrute, no importará si las paredes del aula estén construidas de paja o si los estudiantes se sienten encima de unas cajas de fruta.”

Vínculos:

One Laptop Per Child

Intel’s Classmate PC