La supercomputación en la educación tiene un nuevo juego, gracias a algunas consolas de Sony PlayStation 3 (PS3) y a una mente creativa.

En el año 2005, cuando el profesor de física de la Universidad de Massachussets en Dartmouth, Guarav Khanna, oyó por primera vez que Sony iba a lanzar un aparato PlayStation con una plataforma abierta y un microprocesador de alta potencia, un “Cell Broadband Engine,” tuvo la idea de que la nueva consola para juegos de video podría servir para mucho más que jugar.

Ahora, sus sospechas están siendo confirmadas, a medida que hace investigaciones científicas de alto nivel con una supercomputadora que construyó el año pasado con su colega Glen Volkema. La supercomputadora está compuesta de un grupo de 8 consolas PS3 que utilizan el sistema operativo Linux.

Debido a las características únicas y la fácil accesibilidad del PS3, Khanna cree que la consola tiene mucho potencial para ser utilizado en otros ambientes que no sean solamente dedicados a hacer investigaciones–como, por ejemplo, en las aulas y en los laboratorios de computación de las escuelas.

Según los cálculos de Khanna, cada procesador celular del PS3–que él llama una supercomputadora en formato de chip–equivale a alrededor de 25 procesadores de una computadora tradicional. El PS3 tiene “más potencia” que otros procesadores, dice Khanna–“y mucho más potencial.”

La alta potencia de la supercomputadora PS3 que diseñó Khanna es perfecta para las investigaciones que requieren muchos cálculos, como las que él hace con estrellas pequeñas y hoyos negros. Pero el bajo costo es lo que llama más la atención.

Mientras una computadora de escritorio típico con un procesador decente puede costar alrededor de $1,000, una consola PS3 se vende por aproximadamente $400, aunque el costo de producción de la máquina es alrededor de $800. Como suele suceder con otras consolas para juegos de video, el costo del PS3 está subsidiado, explica Khanna, para que Sony pueda ganar dinero con la venta de los juegos.

“Estamos hablando de ahorrar un montón de dinero,” dice Khanna, en referencia al uso de varias consolas PS3 para crear una supercomputadora.

La supercomputadora que Khanna construyó de un conjunto de 8 PS3s tiene grandes implicaciones para la investigación, especialmente dado que en años recientes el tiempo que los investigadores tienen que esperar para usar una supercomputadora ha aumentado muchísimo.

Debido al uso intensivo de las pocas supercomputadoras que existen actualmente, los cálculos que deberían demorar sólo una hora pueden “tomar dos días sólo para empezar,” explica Khanna, “porque hay una fila larga de cálculos.” Pero si las instituciones pueden construir sus propias máquinas, dentro de poco será posible acabar con ese problema.

El potencial del PS3 en el campo de la educación se va más allá de la investigación, dice Khanna. Como el aparato también sirve de computadora de escritorio con un sistema operativo Linux, sería posible equipar un laboratorio de computación de una escuela con PS3s para que los estudiantes hagan su tarea–incluyendo escribir ensayos y navegar en el Internet.

Equipar un laboratorio de computación de una escuela con PS3s probablemente requeriría un cambio de actitud sobre el uso de consolas para juegos de video en la educación, dice Khanna, lo cual “podría ser bastante difícil de lograr.” Pero, con el tiempo, dice él, los educadores y el personal que trabajan con IT en escuelas podrían llamar la atención al público sobre los beneficios educacionales del aparato.

Aparte de eso, hay pocas cuestiones técnicas que considerar. Con la excepción del teclado, el ratón y el monitor, dice Khanna, el PS3 viene con todos los elementos de computación que son necesarias.

“El PS3 lo hace muy bien,” concluye Khanna.

Vínculos:

PlayStation3

Guarav Khanna, Ph.D.