Para los maestros a cargo de un aula llena, es difícil medir la comprensión de los estudiantes. Por eso, investigadores en la Universidad de Massachusetts (UMass) están desarrollando un programa para medir si lo estudiantes están aburridos, frustrados o motivados mientras están haciendo ejercicios en la computadora.

Los investigadores de UMass recibieron un subsidio de $890,419 del National Center for Education Research (Centro Nacional para la Investigación en la Educación) para desarrollar una tecnología que usa sensores para detectar las emociones de los estudiantes, permitiendo que los maestros modifiquen las lecciones más fácilmente según lo que acontece en el aula.

"Permite que los maestros vean el progreso de los estudiantes y saber cuáles son las áreas débiles," dijo Ivon M. Arroyo, una científica de la Universidad de Massachusetts en la ciudad de Amherst, quien ha pasado la última década desarrollando programas de instrucción particular inteligentes. "[La tecnología] sirve como una herramienta de evaluación para los maestros y les informa sobre el progreso de cada estudiante."

Los investigadores dijeron que en años recientes han supervisado algunas pruebas de los detectores de emociones, pero que no estaban seguros de exactamente cuándo podría ser lanzada la tecnología en las escuelas K-12. Los programas de instrucción particular diseñados por los investigadores de UMass y sus colegas en la Universidad Estadal de Arizona ayudan a enseñar álgebra y geometría a los estudiantes de educación secundaria, pero eventualmente estarán disponibles para todas las materias.

El programa de instrucción particular usa sensores ubicados en el asiento del estudiante, en el ratón de la computadora, y en la muñeca del estudiante para detectar la estimulación a través de la conducción de la piel, una medida de estrés común. La conducción les da a los investigadores una imagen clara de la actividad del sistema nervioso del sujeto. El programa también utilizará cameras para detectar sonrisas y otras expresiones de la cara que tienen connotaciones negativas, como la ansiedad o la frustración. Una vez que estas reacciones estén grabadas, Arroyo y sus colegas asociarán cada reacción con la emoción correspondiente, dándole al maestro la interpretación apropiada.

"Estamos intentando lograr que las computadoras sean más inteligentes para poder entender a los estudiantes," dijo ella.

Beverly Woolf, investigadora en ciencias de computación en la universidad, tiene más de 20 años de experiencia desarrollando programas de instrucción particular. Según ella, la habilidad de asociar las reacciones emocionales de los estudiantes con las actividades en el aula puede ser muy beneficiosa para los maestros. Cuando un estudiante está frustrado, va a tener dificultad entendiendo la lección, ella explicó.

"Las funciones emocionales y cognitivas están correlacionadas," Woolf dijo. "Entonces si uno mejora la inteligencia social de la computadora, los estudiantes van a responder en la misma manera que responderían a otra persona. Los sensores permiten que la computadora identifique los estudiantes que están prestando atención y los que están demasiado cansados o aburridos para aprender."

Don Knezek, director del International Society for Technology in Education (Sociedad Internacional para la Tecnología en la Educación), una organización sin fines de lucro orientada a mejorar la instrucción a través de la tecnología, dijo que el mejor uso del programa de instrucción particular sería dentro de un aula donde hay poca o ninguna posibilidad de instrucción individual.

"Es bastante evidente que semejante sistema sería muy útil en situaciones en las que quizá no hay posibilidad de tener presente un maestro con las habilidades adecuadas, o cuando no es posible tener intercambios de alta calidad entre estudiante y maestro para poder detectar estas emociones de aburrimiento y frustración en el momento necesario," dijo Knezek. "Considerar el papel que el aburrimiento y la frustración juegan en la participación de los estudiantes y el papel que la participación activa juega en el desarrollo de intervenciones orientadas a maximizar el aprendizaje (y que pueden reducir la frecuencia de estas reacciones negativas) tiene un obvio potencial."

Según Knezek, ver la información que sale de la computadora ayudará a los maestros a atender a las necesidades de los estudiantes que siempre han tenido problemas durante la clase. Muchas veces estos estudiantes pierden interés después de pasar días o semanas intentando aprender una materia que no entienden, dijo él.

"Siendo un educador de toda la vida, yo daría la bienvenida a un sistema que me ayude a saber cuándo está surgiendo un problema con uno de mis estudiantes," dijo él. "Podría ayudarme a enfocar mi esfuerzo donde [el estudiante] más lo necesita, y sugerir cuáles problemas puedo encontrar a medida que busco responder a la situación."

Vínculos:

University of Massachusetts at Amherst

Arizona State University

International Society for Technology in Education